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Ajustar la estructura del producto es un camino necesario para cumplir con las normas de consumo de combustible.

17 Feb,2023

Aunque el uso de nuevas tecnologías de propulsión puede reducir ligeramente el consumo uniforme de combustible, las competencias tradicionales en materia de propulsión siguen siendo igualmente importantes. En última instancia, incluso si para 2020 se logra un desarrollo significativo de vehículos con nuevas tecnologías, sus ventas seguirán siendo muy bajas en comparación con los vehículos de propulsión tradicional. En conjunto, mejorar las capacidades del vehículo, especialmente las relacionadas con el motor, reviste la máxima importancia. En cuanto a las habilidades en el ámbito del motor, el nivel de las empresas automotrices nacionales es limitado, y ni siquiera las empresas conjuntas han dominado muchas de las tecnologías clave. Resulta aún más difícil elevar de manera sustancial dicho nivel en un plazo de cinco años; por supuesto, lo es aún más para aquellas compañías que cuentan con reservas de competencias escasas, incluidas las marcas independientes. En este contexto, las empresas automotrices deberían buscar colaboraciones transversales y explorar nuevos materiales y procesos.
Cabe señalar también que, en los últimos años, diversas empresas automotrices han promocionado vehículos SUV. En comparación con los automóviles convencionales, los SUV presentan un consumo de combustible superior, lo que incrementa de manera imperceptible la dificultad de reducir el consumo medio de combustible. Aunque los SUV constituyen una fuente de ingresos vital para muchas compañías, ante las exigentes normas previstas para 2020, esa vía de sustento resulta temporal. Por ello, resulta urgente ajustar la estructura de la oferta, orientándola hacia la miniaturización, la reducción de peso y la funcionalización.
Además de mejorar el nivel tecnológico de los vehículos, diversas empresas automotrices planean emplear nuevas tecnologías de propulsión para reducir el consumo homogéneo de combustible. Quieran o no, las compañías automotrices avanzan por una senda cada vez más amigable con el medio ambiente. Sin embargo, aún no existe una dirección clara en cuanto al desarrollo de las nuevas fuentes de energía. En este contexto, no conviene imponer restricciones a la trayectoria de desarrollo ni centrar excesivamente la atención en un objetivo específico; por el contrario, habría que fomentar enfoques actuales adecuados, como la propulsión híbrida, incluida la hibridación enchufable.
No se puede negar que la norma uniforme de consumo de combustible establecida para 2020 ha ejercido una fuerte presión sobre diversas empresas automotrices, y es posible que resulten difíciles de evitar algunas reacciones precipitadas. La mayoría de las compañías automotrices está actualmente invirtiendo en proyectos de vehículos totalmente eléctricos y, desde la perspectiva de los productos eléctricos puros en la actualidad, la homogeneización tecnológica es notable. Asimismo, resulta urgente prevenir la sobrecapacidad en productos homogéneos; de lo contrario, se correrá el riesgo de pasar de un problema a otro. El principio rector debe ser la racionalidad y el orden.
Reducir el consumo uniforme de combustible es un requisito medioambiental y una muestra de la mejora en la eficiencia, pero el proceso resulta igualmente importante. Aunque por ahora es imposible estimar cuántas empresas automotrices cumplirán con las normas finales para 2020, la dirección del desarrollo no se desviará sin una política claramente definida.

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